Leyendas de Hadas
Continuan las leyendas de estos míticos seres
Hada del Espino
En los meses de marzo y Abril florece el espino y, cuando lo hace, sus ramas se llenan de flores blancas formando como un copito de nieve. Si te aproximas un poco, podrás oler el perfume que desprenden sus ramas, felices porque llega la primavera.
Cuentan que si vas por el bosque aún en invierno y ves el espino florido, quiere decir que faltan poco días para que empiece la primavera. En él, una pequeña hada se oculta todo el año, para que cuando lleguen las frías noches de invierno no se sienta triste, y le cuenta historias de otros árboles, como el enfado que cogió un manzano porque un joven se quedó dormido sobre su tronco y los golpes que le propinaba con sus ramas.
Cuando llega la primavera, el espino se siente fuerte. Entonces sus flores son la envidia del bosque y la pequeña hada que en él habita se pone su mejor traje blanco, resplandeciente.
Si en primavera cuelgas una cinta de color sobre una de las ramas del Espino Albar, el hadita del Espino se asomará a concederte un deseo. Ese es su gran secreto.

Silky
Cuentan que hace mucho tiempo, un ladrón intentó asaltar el castillo de la colina de Silky , donde ésta vivía y protegía de todos lo que se acercaban con la intención de robar alguna baratija de su inmenso tesoro.
Durante varios meses el ladrón estuvo preparando su hazaña. Había oído que las hadas no se atreven con la madera de serbal e hizo una cruz de madera por si tenía que defenderse de ella. Se aproximó con cautela al castillo de la colina. La puerta estaba abierta y una dama con un vestido de seda blanco lo recorría.
El ladrón entró despacio, pero la dama lo descubrió enseguida. Silky se abalanzó sobre él, pero cuando casi lo había detenido, el hombre sacó la cruz de serbal. Silky saltó hacía atrásy el hombre aprovechó para subir una escalera de piedra que había dentro del castillo. Cuando había casi alcanzado la cima, Silky hizo que resbalara y se desplomara contra el suelo. Con la caída perdió la cruz.
Viéndose perdido, se levantó como pudo y escapó del castillo. No pudo robar ni una sola moneda de oro del tesoro de Silky, pero se vanagloriaba de ser la primera persona que había logrado esquivarla y entrar en su castillo.