Leyendas de Hadas
La dama del saúco
Recuerda que debes pedir permiso a la anciana del saúco antes de cortar la rama, le advirtió su mujer antes de azur de casa, Se había roto una de las patas de la cuna de su bebé recién nacido y el hombre decidió hacer una nueva con un trozo de madera del saúco que se alzaba en el patio de su casa desde antes de que ellos vivieran allí.
Como era invierno y nevaba, aquel día su mujer no le acompañó como otras veces. Siempre era ella la que hacía la invocación antes de que su esposo empuñara el hacha. L había oido muchas veces y creía recordarla, pero aquella tarde descubrió que nunca le había prestado atención. Por más que lo intentaba no lograba repetir la oración que debía librarlo de la cólera de la anciana.
Como hacía frío fuera y no quería perder más tiempo llamando a su mujer, se arriesgó y cortió la rama más pequeña del saúco.
“Por una vez no creo que pase nada”, se dijo, pero cuando entró en su casa se dio cuenta de que la anciana ya había estado allí y había hecho llorar a hijo pegándole un pellizco. Entonces la mujer le repitió la oración. “Anciana dame de tu madera y yo te daré de la mía cuando sea árbol”

Hadas del manzano
Las hadas de los árboles se muestran muy quisquillosas con los mortales que se acercan a ellos. Si un hombre se apoya en tronco para descansar, las hadas lo raptarán o lo despertarán a golpes; si se acercan a meditar o le piden ayuda, las hadas serán generosas.
Cuentan que Isaac Newton nación en una granja de Woolsthorpe, en el condado de Lincoln Inglaterra, en el año de 1642. En 16614 marchó a estudiar al Trinity Collage de la Universidad de Cambridge, pero quiso la casualidad que en 1666 una epidemia de peste lo hiciera volver durante dos años a la granja que lo vio nacer.
Una tarde, cuando el sol golpeaba fuete sobre la granja, decidió sentarse a meditar a la sombra del viejo manzano. Sobre sus ramas, y sin que él la viera, una hadita pequeña de ojos oscuros y trajecito verde le leía el pensamiento. Al cabo de un rato la hadita tuvo una idea, cogió la manzana del árbol y la dejó caer a su pies. Newton cogió la manzana y miró hacía el lugar del que había caído, luego calculó la distancia que había recorrido y se planteó ¿Es una misma fuerza la que atrae a todos los objetos hacía abajo? Había surgido la Ley de Gravitación Universal